viernes, 16 de septiembre de 2011

Desconcertada.

Desconcertada con esta Concertación


Hace poco escuché y leí que la Concertación quiere cambiar de nombre. La izquierda de esa concertación quiere matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, es un tipo de táctica para  subir en las encuestas y así que la gente no asocie sus veinte años en el poder con la pataletas infantiles en el congreso a decir a todo que no. Y por otro, esa misma izquierda, así como ha satanizado el lucro, quiere satanizar a la democracia cristiana convirtiéndola en la oveja negra de la familia, enrostrándole a ella sus presentes fracasos y nulos repuntes de aceptación en esta sociedad con síndrome de Peter Pan.
Me pregunto qué sentirá la DC. Me preguntó si no estará pensando justo en este preciso instante en el sabio refrán “Cría cuervos y…”. Después de todo, que un PPD y  una Socialista hayan llegado a ser presidentes de Chile, jamás habría sido posible si la propia DC no hubiese tenido un sentimiento caballeresco y hubiese dado un paso al costado. No crean que sufro por ellos. Simplemente simpatizo con una falange venida a menos, que vendió su alma al diablo, que siempre tuvo una postura tibia y oportunista y que ahora experimenta en carne propia lo que es ser considerados unos “políticos de pacotilla”, o por alguno de sus filas, desencantados con la postura de sus cabecillas los consideren unos cobardes.
Fuerte la palabra cobarde. Si, puede ser. Pero digamos las cosas lo mejor que se puedan decir. La DC actuó siempre con calculadora en mano. No le importó quién estuviera en el poder, sino simplemente detentar el poder. En ese proceso, nuestros amigos se perdieron y perdieron espacio, perdieron ciudadanía, perdieron credibilidad, perdieron el amor familiar de la Concertación. Sus bienamados hijos adoptivos.
Disculpen la hipocresía, pero siento que la hipocresía de la Concertación, al querer cambiarle el nombre para que la gente no los asocie con sus veinte años y sobretodo con los últimos cuatro años de sus gobiernos, es mayúsculo e insultante. Querer cambiarle el nombre, es como decir que fueron otros y no ellos los que de coimearon, desfalcaron EFE, pasaron plata por debajo de la mesa a través del ministerio de cultura o mandaron a sus propios hijos/nietos/sobrinos/simpatizantes a estudiar en las mejores universidades del mundo con las mayores garantías que el estado (o sea cada uno de nosotros) les pudo brindar a ellos, etc. Etc. Y más y más etc’s. Querer cambiarle el nombre y pretender dejar a la DC al margen, como un cabro chico castigado en la esquina con un par de orejas de burro, es ridículo y como siempre totalmente mentiroso. Como todo lo que la izquierda mentirosamente renovada hace y dice. Y como siempre esa izquierda, no asume. No asume las catástrofes nacionales, no asume sus errores. No. Todo es culpa de otros. Como en sus marchas pacíficas: Es culpa de los Carabineros, de su injusta represión, de la violencia policíaca. No es culpa del desalmado que va con un fierro a golpearla la cabeza al carabinero, no es culpa del agresivo muchachito que tira la molotov a un quiosco, no es culpa del que a patadas rompe señaléticas, paraderos de buses, vidrios, roba de un mini market. Nooo… todo eso es culpa de Carabineros, no de ellos.
Supongo que la DC en este minuto debe estarse sintiendo como en uno de los mejor chistes de Coco Legrand. Por allá perdidos y olvidados, como si fueran unos simples testículos de perro.
Me preguntó si el cambio de nombre les permitirá mirar de frente nuevamente a esa ciudadanía que por veinte años simplemente se dedicaron a desencantarla. Me preguntó, si ya están creando con su fabuloso equipo mediático, la pócima para romper los anticuerpos de una sociedad que lo único que quiere es dejar de verlos hacer el reverendo ridículo…  

  
Mr. Anonymous Angry
Nota: me oculto para conservar la "imparcialidad" en mis dichos y porque se me da la gana también.


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